
Estas son las últimas semanas que conforman el primer trimestre. Podemos notar como a partir de células comienza a formarse un ser humano a través de un largo progreso, pero perfectamente organizado. Es increíble cómo cada parte del organismo tiene su lugar y su función propia. Parece que todo junto conformara una gran máquina con piezas elegidas para lograr u objetivo. En este caso, el objetivo de reproducir la humanidad.
En el post anterior comentábamos como el embrión de apenas cinco semanas medía 1 milímetro y su cabeza era la parte más grande de su cuerpo. Pues en la novena semana ocurre un cambio fenomenal, el embrión ya empieza a mostrar rasgos humanos y aumenta su medida a 3 centímetros de longitud.
Antes, el embrión, como ya habíamos mencionado, no tenía manos ni pies, sólo unas protuberancias que no eran demasiado distinguibles y tal vez se parecieran más a aletas de pez que a miembros humanos. Pero en esta nueva etapa, con un estudio muy minucioso puede observarse cómo los diminutos dedos de las manos y pies del embrión, comienzan a dividirse para formar las “verdaderas” manos y pies. Además comienzan a definirse los órganos sexuales externos; las orejas se despegan de la cabeza y puede observarse a los párpados cubriendo los pequeñísimos ojos.
Con todos éstos cambios, el bebé comienza a moverse muy lentamente, no se siente normalmente, pero la verdad es que el pequeño humano ya está queriendo terminar de formarse.

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