
En esta etapa el bebe tiene una medida aproximada de 14 centímetros contando desde su cabeza hasta sus nalgas, y cuenta con un peso de más o menos 250 gramos (claro que esto varía según cada metabolismo).
Se puede notar más fácilmente la movilidad del pequeño en el vientre, pues en una ecografía o ultrasonido verán cómo el niño se lleva sus deditos a la boca, mueve sus extremidades y hasta hace gestos, que normalmente resultan extremadamente tiernos para los padres. El sistema digestivo comienza a “aprender” a funcionar y el niño traga líquido amniótico.A la vez se nota el ensanchamiento del cordón umbilical que establece la conexión entre madre y bebe transmitiendo alimentos, nutrientes y oxígeno.
Comienza a verse con más clarisas el grosor del vello y el crecimiento de las uñas, que son extremadamente finas y sensibles
Ya en la semana 18, la madre siente verdaderamente los movimientos de su hijo en el vientre, lo que por momentos es gratificante y hermoso pero que puede provocar incomodidad. El pequeño tiene todavía lugar suficiente para estirarse y moverse. Los médicos cuentan cómo el bebe se da la vuelta sobre sí mismo. Su esqueleto ya es ahora más sólido que antes y eso se debe a la ingesta de calcio, que s¿resulta extremadamente importante.
Con 19 semanas, el bebé mide cerca de 16 cm y pesa unos 260 gramos. Comienzan a tomar lugar algunos de sus órganos como orejas y ojos, que se posicionan ya en su lugar final. Si el bebe es un niña, sus diminutos ovarios ya contendrán huevos primitivos y éstos serán los originadores de futuros óvulos.
Pasamos a la semana 20 y el pequeño mide unos 17 centímetros y aproximadamente 350 gramos. Comienza el proceso de respiración, que funciona gracias a sus pulmones. Es increíble saber que su cerebro ya es dueño de 30.000 millones de neuronas y desarrolla aquellas áreas responsables de los sentidos del gusto, de la audición, el tacto, la visión y el olfato. Otro de los órganos importantes del bebe muestra gran desarrollo: la piel. Se recubre con ua sustancia de color blanco y textura grasa a la que llamamos “vernix caseosa” que la protege y además hace más fácil el paso del bebé a la hora del parto, funciona como una especie de “lubricante” para el canal vaginal.

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