
En un estudio que cotejó los bebés que brotaron a término (40 semanas) con los que aparecieron entre las 34 y 36 semanas (denominados “prematuros tardíos”), los investigadores hallaron que los niños que venían al mundo de forma prematura poseían algún riesgo dos veces mayor de tener una cifra de CI por debajo de 85 y cerca del doble de riesgo de tener dificultades socioemocionales, tales como problemas de atención, a los seis años.
“Un subgrupo de los niños prematuros tardíos están en mayor riesgo de desarrollar problemas a los 6 años”, remató la líder del estudio Nicole Talge, investigadora coligada posdoctoral en el distrito de epidemiología de la Universidad Estatal de Michigan en East Lansing, Michigan.
“Lo que este estudio nos dice es que la prematuridad tardía no es una situación benigna. No todos los niños tienen un problema, pero hay una gran probabilidad de que algunos tengan problemas de interacción, problemas de atención y menor coeficiente intelectual”.
Añadió una experta, la conocedora neonatal Cheryl Milford, del Hospital Magee-Women’s del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh.

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