
Una de las cosas que más está asustando a los pediatras es la obesidad en los infantes. Esta tendencia no sólo proviene de la mala alimentación de los niños, sino que también puede estar determinada por la nutrición y la dieta de la madre durante el embarazo.
La glucosa materna y la capacidad que tenga de desarrollar insulina fetal, condicionan fuertemente el aumento del peso y nutrición del feto. La insulina fetal es la hormona más importante para el crecimiento del ser dentro del útero y la cantidad que se segrega va de la mano con la dieta materna
Los embarazos de las mujeres diabéticas y aquellas mamás que consumen por demás hidratos de carbono y alimentos con demasiadas calorías, al contribuir con el creimiento y peso de los fetos, terminan con partos de bebés de cuatro kilos o más.
Aunque los bebés regordetes son más lindos, los problemas de salud que pueden tener en este período llamado niñez, como la obesidad o la diabetes, hacen una necesidad el pensar en comer sanamente cuando se está embarazada, por más fuertes que sean los antojos. Hay que tener en cuenta también que la secreción excesiva de insulina persiste aun fuera del útero por lo que no solo se trata de cuidar madres durante el embarazo.

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