La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida que consiste en implantar de manera no natural un conjunto de espermatozoides de un donante registrado en el aparato reproductor femenino para lograr la concepción.
La realización de esta práctica fue originalmente experimental y aplicada en animales. Luego de establecer niveles de estandarización y de confianza en los resultados este tipo de procedimientos médicos fueron accesibles para las personas interesadas.
Fases del Método
La técnica total consta de varios pasos. Primeramente es necesario estimular el ovario para mejorar la producción de óvulos y aumentar la probabilidad de éxito. Luego se realiza una preparación del semen, seleccionando y concentrando los espermatozoides de mayor calidad.
Finalmente la actividad más importante es la inseminación; debido a que no es una intervención intrusiva se puede prescindir del uso de anestesia. Cuando el embrión se encuentra debidamente inducido se realizan sesiones durante los próximos dos días para lograr la fecundación.
Resultados Confiables y Optimistas
Durante muchos años se han creado e implementado mejoras y avances en este campo científico con el propósito de aumentar el rango de oportunidad y dar resultados cada vez más confiables y certeros a los pacientes.
Actualmente los estudios estadísticos aseguran que al realizar adecuadamente el procedimiento se puede contar con hasta un 20% de probabilidad de acierto. De cada 100 ciclos de inseminación practicados 13 resultan en un embarazo satisfactorio.

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