
Parecería que los deportes no son 100% sanos cuando se trata de los niños. Pablo Rosselli, (ortopedista infantil del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt) sostiene que aunque no duela crecer, muchos niños de entre 4 y 10 años que practican actividades físicas desde muy chicos, suelen tener más dolores en las extremidades y en los músculos que los otros niños.
Estos dolores suelen ser nocturnos y no producen ningún otro mal, pero son molestos para el que los sufre; para eso, se recomienda hacer estiramientos y masajear las zonas afectadas con aceite.
Baños en agua tibia y poner calor local en las zonas adoloridas alivian paulatinamente el malestar, trayendo poco a poco calma en el niño afectado. También tomar los analgésicos y antiinflamatorios que sean recetados con anterioridad, nunca medicar uno mismo a su hijo, esto puede traer contraindicaciones terribles.
Hay muchas actividades que pueden hacerle bien a nuestros hijos que sean al aire libre y con actividad física incluidas, no hay que obviar el hecho de que son fundamentales para una salud equilibrada y balanceada, pero el exceso de la misma como todas las cosas pueden ocasionar problemas a largo plazo.
Se recomienda que los niños que están sometidos a algún deporte o actividades físicas cansadoras, se intenten realizar más pausadamente, no todos los días ni a todas horas, sino poco a poco y acompañados de un guía o especialista en la materia.
Si los dolores traen consigo fiebre e inflamaciones, hay que acudir de urgencia a un medico ya que no son síntomas comunes para este tipo de dolencias.
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