
Seguramente, el hito que marca el primer año del bebé es el hecho de que ya comienza a caminar, si es que ya no lo hizo o está intentado hacerlo, parándose e intentando dar sus pasitos. Este hecho marca un antes y un después totalmente vertiginoso en la vida, tanto de los padres como de los hijos y ni que hablar de los hermanitos si es que los hay.
Es preciso estimular su parte motora ayudándolo a que camine y fortalezca sus piernitas, pero sin presionarlo. No es para nada bueno forzarlo a que camine si no quiere o si no se siente preparado para ello. Tarde o temprano lo hará. Lo que sí es seguro es que su espíritu aventurero y sus ansias de conocer se potenciarán por su lograda independencia, por lo que tendrás que tenerlo muy vigilado para que no se dañe o sufra algún peligro. Tampoco es bueno, ni para ti ni para el niño, que lo persigas por todas partes y lo protejas de todo. Al golpearse también va aprendiendo qué debe hacer y qué no. Déjalo explorar.

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