Muchas madres piensan que sus hijos pequeños y en especial los bebés, no pueden sufrir de estrés, ya que al parecer no tienen problemas mayores, ni preocupaciones que quiten el sueño, pero la verdad, es que tanto mayores como niños, no escapan del estrés.
Lo cierto es que los chiquillos también tienen sus pequeños agobios, quizá no de las magnitudes que nosotros los adultos, pero igualmente se ve afectada su salud, tanto emocional como física.
Cómo saber si un niño tiene estrés
El estrés infantil se manifiesta de muchas formas como dolor de cabeza, llanto injustificado, irritabilidad, malestar en el estómago, falta de apetito; fatiga, berrinches, rabietas, y un síntoma muy importante es falta de sueño.
También puede presentar problemas alimenticios como comer en abundancia, o por el contrario dejar de hacerlo repentinamente. Si tu niño tiene más de tres síntomas anteriores, puede que padezca de estrés infantil.
Cómo ayudar a un pequeño con estrés
Para ayudarlo debes saber cuál es el factor estresante, puede ser miedo a ir con el médico, rutinas, o rivalidades entre sus hermanos o amigos. Es importante que te sientes a solas con él a dialogar sobre el problema, pregúntale cómo se siente, o qué le molesta en el entorno. Realicen actividades diferentes a diario.
Exprésale tu amor constantemente y sobre todo escúchale. Convive más con él y hazlo sentir amado, también es conveniente que salgan a pasear en familia frecuentemente. Con estos pequeños consejos, podrás reducir el nivel de ansiedad y lo verás crecer muy sano emocionalmente.

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