
Luego de haberte hecho un test de embarazo o un examen de sangre (más fiable) y no te haya venido la menstruación seguirás por visitar a tu ginecólogo de cabecera.
Los síntomas del embarazo pueden aparecer tanto rápido como despacio, algunos muy clásicos como los vómito y mareos pueden ser los primeros. A veces se confunden algunos con los de la menstruación, como pueden ser la sensibilidad en los pechos y la hinchazón en algunas partes del cuerpo, así como también la irritación y mal humor.
A partir de la quinta semana, el embrión comienza a crecer y su tamaño será en ese entonces de aproximadamente 1 milímetro. Es muy pequeño y todavía no presenta forma humana, pero de todas maneras ya puede comenzar a diferenciarse su cabeza. La cabeza del embríon es la parte más grande de su cuerpo en este momento. Luego comienzan a formarse de a poco, pequeñas protuberancias que corresponderán a los futuros brazos y piernas. El tubo neural, que conecta la espina dorsal con el cerebro comienza a cerrarse para dar paso a la formación del corazón. Es increíble saber que ya en la sexta semana el corazoncito comenzará a latir de manera espontánea y regularmente.
Realizar una ecografía y sentir el latir el corazón de tu hijo debe ser la sensación más placentera del mundo. Saber que dentro de tu vientre se está formando una vida y será parte del mundo es un hecho asombroso, que sólo los seres humanos tenemos y por eso debemos respetarlo mucho.

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