Se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37 de gestación, ya que lo normal son 42. En la mayoría de los casos los niños vienen al mundo con una inmadurez orgánica, esto los hace más propensos a enfermedades, principalmente respiratorias.
Los menores a 35 semanas no logran desarrollar algunas sustancias defensivas, por ello su piel es muy frágil, al punto que pude sangrar al tacto. Con respecto al tamaño es mucho menor que uno con el tiempo requerido.
Cuidados especiales y delicados
Aunque estos pequeños no puedan decirlo, les ayuda mucho escuchar la voz de su mamá o papá y sentir sus caricias para establecer vínculos afectivos, pero antes de tocarlos necesitas desinfectar las manos con un antibacterial poderoso y colocarte una mascarilla para evitar contagios al bebé.
El famoso “método canguro”, es muy recomendado por pediatras, consiste en el contacto de la piel del neonato con la de sus padres, especialmente la madre. Una buena idea de realizar la técnica es introduciéndolo debajo de la blusa por algún tiempo, esto además de mantenerlo protegido y caliente lo estimulará sensorialmente.
Riesgos a enfrentar
Las probabilidades que el recién nacido fallezca dependerán de: El estado de salud y grado de formación que posean los órganos, el tiempo de gestación, malformaciones, entre otros. También son propensos a sufrir de una incapacidad por falta de madurez física.
Pese a ello, la mayoría de neonatos prematuros han logrado crecer sanamente, aunque con ciertas secuelas como falta de concentración y mala memoria, esto no interrumpe su evolución a lo largo de su vida.

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