
La alimentación es crucial y fundamental para el crecimiento de nuestro hijo; creando los pilares que determinaran su futura salud.
Muchos padres suelen alimentar a sus niños de la manera que venga; si suelen trabajar muchas horas lo más probable es que pidan alimento en un delivery y con eso alimentaran al niño, ocasionando problemas de obesidad y demás.
Lo mejor es mantener una dieta balanceada, es decir, equilibrar los platos que le damos, no repitiendo siempre la misma clase de verduras y frutas; haz que el alimento sea variado, divertido y fresco.
Un punto importante es la cena; lo ideal es que sea lo más temprano posible, para que el organismo del niño pueda hacer la digestión antes de acostarse a dormir. También se pide que la cena sea ligera, y no muy pesada, ya que los platos pesados demoraran la digestión y no es recomendable por problemas digestivos.
Si el niño se acuesta con el estomago lleno le será difícil conciliar el sueño. Utiliza la mayor cantidad de nutrientes posibles en tus comidas, pero creando cierta variedad, no lo llenes de arroz varios días seguidos, trata de cambiar la rutina alimenticia.
Una vez logrado un buen balance entre los alimentos y la rutina del niño, el pequeño gozara de una buena salud, comiendo verduras, pastas y demás, evitando los fritos que de vez en cuando tampoco vienen mal.

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