
Las madres embarazadas son propensas a sufrir depresión durante y después de su estado de gestación, a causa de los cambios hormonales constantes durante estos periodos. Sin embargo, ese problema no sólo la afecta a ella, sino también al desarrollo del niño o feto a lo largo de su crecimiento físico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), y la Organización de la Naciones Unidas (ONU) han comprobado que la depresión materna infiere en un 40% a que el niño una vez nacido tenga baja estatura.
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La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida que consiste en implantar de manera no natural un conjunto de espermatozoides de un donante registrado en el aparato reproductor femenino para lograr la concepción.




