
Ya el bebé va a estar más familiarizado con las dos comidas que se le venían dando desde los 8 meses, es decir, el almuerzo y la cena. Ahora los volúmenes deberán ser ajustados según el peso y el apetito del niño. Aun no comerá todo lo que le prepares, por eso trata de ajustar lo que vayas a cocinar a lo que comerá tu hijo.
Con el tema de los vegetales, si bien la cantidad o los tipos de vegetales cambiarán en un bebé a otro dependiendo del ritmo intestinal, es importantísimo que consuma una pequeña porción de vegetales cocidos todos los días. La fibra ayudará a la movilización intestinal y le aportará muchos nutrientes en este período importante de crecimiento.
Recuerda que un mundo nuevo se despliega ante sus ojos… y sus manos. Es importante que no lo retes si intenta coger los alimentos con las manos. Déjalo experimentar, tanto para comer como para ver el efecto que produce la comida al chocarse en las distintas superficies de la casa. Prueba intentar enseñarle a comer con la cuchara, pero déjalo hacerlo con sus manitas si así lo quiere.
Ahora podrá comer más variedad de alimentos, por ejemplo, hamburguesas (caseras y sin sal), puré de patatas, pollo, ñoquis de sémola, soufflé de queso, pescado, distintos tipos de sopas (caseras), pasta, polenta, entre otros. Si tienes dudas, consulta con el pediatra.

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