
Esta es una pregunta que toda madre primeriza, inexperiente se ha hecho en algún momento de su embarazo. Aunque no se trata de una tarea difícil de realizar, existen algunos cuidados que deberías tener en cuenta para que la experiencia sea satisfactoria.
Aquí van algunos consejos fáciles para bañar a tu bebé:
Si se trata de un recién nacido, lo ideal sería lavarlo con una esponja suave, con agua tibia (no caliente), usando preferentemente jabón neutro o champú diseñado específicamente para bebés, aunque esto último no es obligatorio. Está terminantemente prohibido bañar a un recién nacido como quien baña a un bebé de algunos meses: no se debe mojar la zona del ombligo hasta que no se caiga su cordón umbilical.
Una vez que se ha caído el cordón umbilical, puedes mojar a tu bebé. Cuando lo bañes, hazlo con agua tibia. Siempre verifica que la temperatura del agua no sea elevada metiendo el codo en la tina o en el bañador. Puedes comenzar lavándole la cabeza y luego continuar con el resto de su cuerpo, dejando la zona de los genitales para el final.
Hay que tener especial cuidado con el jabón y los ojos. Un buen consejo para evitar el contacto dañino es tener aparte un recipiente con agua limpia y usarlo para enjuagar al bebé.
Últimamente, el consejo más obvio, pero no por eso, ciertamente, el menos importante. Nunca, jamás, dejes desatendido a un bebé. Los accidentes ocurren en segundos. Todo lo que suceda mientras se esté bañando a un bebé, tiene que esperar. Siempre.
Poniéndose las chanclas…

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