
No a todos los bebes les gusta el baño, por eso debemos hacer de él un momento ameno en el que sientan que es una diversión más que una obligación.
Les recomiendo que no le digan al pequeño: bueno… es hora de bañarnos, vamos. Porque si no le gusta, no creo que funcione. Es mejor siempre ir con una enorme sonrisa como si bañarse fuera lo mejor que pudiera pasarle. Aplaudir, poner música e incentivarlo yendo a buscar todos los juguetes de plástico que pueda meter en la bañera para divertirse.
Cuando utilizamos ese método los chicos corren a buscar los juguetes, y tu emoción por el baño se refleja en ellos, ¡lo que provoca gran excitación por correr al baño!
Una forma muy divertida de jugar en la bañera es haciendo burbujas. Los niños ven las burbujas y sienten que están en un lugar apasionante. Esto junto a risas y muecas divertidas los ayuda a concentrarse en pasar bien y no en quejarse de querer salir del agua.
Sé que el peor momento es cuando hay que enjuaguar el cabello. Sobre todo con las niñas, no quieren poner la cabeza hacia atrás y eso a veces provoca que les caiga agua en los ojos, a no preocuparse, debes tener una pequeña toalla en tu mano para que cuando suceda eso se la pases por los ojos, se los seques casi sin darle importancia y continúen jugando como si nada hubiera ocurrido. Siempre con una sonrisa, es una lección de que nada es tan malo. Si tu expresión es negativa, de esa manera repercutirá en tu bebe.

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